Cinco mil dólares para cada adulto estadounidense si los republicanos logran ganar las dos cámaras del Congreso. Esa fue la promesa que Donald Trump lanzó durante un extenso discurso ante dirigentes y seguidores de su partido, a menos de dos meses de las elecciones legislativas de noviembre.

El mandatario presentó la iniciativa como una forma de devolver a los ciudadanos parte de los ingresos obtenidos por su política arancelaria. Sin embargo, se trata por ahora de una promesa política y todavía no está definido cómo se instrumentaría el pago ni qué condiciones deberían cumplir los beneficiarios.

La propuesta tendría un enorme impacto fiscal si alcanzara a todos los adultos estadounidenses. Además, para llevarla adelante Trump necesitaría el respaldo del Congreso, justamente el órgano legislativo que los republicanos buscarán retener en los próximos comicios.

Durante su discurso, Trump también se refirió a la situación económica del país y reconoció que los estadounidenses podrían tener que esperar más de lo previsto para notar una baja en los precios de los combustibles.

Más temprano, mientras se dirigía a la convención republicana, el presidente había admitido que el alivio podría demorar hasta después de las elecciones de medio término. “Creo que va a tomar un poco más de tiempo que hasta las elecciones de mitad de mandato”, sostuvo.

Trump volvió sobre el tema durante su intervención y defendió el impacto económico de corto plazo que está provocando la guerra con Irán. Según su argumento, las dificultades actuales son un costo que vale la pena asumir para impedir que Teherán pueda desarrollar armas nucleares.

Los regalos en efectivo

La promesa de un pago de U$S 5.000 a los estadounidenses se conoció mientras también trascendían detalles sobre importantes obsequios en efectivo realizados por Trump a colaboradores de la Casa Blanca.

Según documentos financieros difundidos en las últimas horas, tres asesoras cercanas al presidente recibieron U$S 45.000 cada una como “obsequios en efectivo para las festividades”.

Las beneficiarias fueron Natalie Harp, asesora de la Casa Blanca; Chamberlain Harris, asistente ejecutiva de Trump; y Margo Martin, asesora de comunicaciones. Las tres tienen 35, 31 y 26 años, respectivamente.

Los documentos consignan que los pagos fueron realizados como regalos personales del mandatario y no como parte de sus remuneraciones oficiales.

Los montos entregados también llamaron la atención por su relación con los salarios de las funcionarias. Harp, Harris y Martin perciben alrededor de U$S 150.000 anuales, por lo que el obsequio representa una parte significativa de sus ingresos.

La Casa Blanca defendió la práctica y sostuvo que Trump tiene una tradición de realizar regalos a personas de su entorno durante las fiestas. Los pagos se conocieron en medio de la exposición pública de las declaraciones financieras del presidente y sus colaboradores.